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Entrevista a Germán Bejarano, adjunto al presidente y director de relaciones institucionales de Abengoa
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De Marruecos a Omán, pasando por todos los países del norte de África, el grupo Abengoa ha desarrollado en los últimos años una multitud de proyectos en los países árabes, tanto en energía solar como en gestión de agua y electricidad, realizados muchas veces en consorcio con empresas y organismos públicos de dichos países. Con oficina en Abu Dabi, construye allí desde 2010 la mayor planta solar de Oriente Medio, que abastecerá a la ciudad de Masdar, y el pasado julio inauguró la primera central híbrida solar-gas en Argelia. Es una de las compañías españolas que forma parte de Desertec Industrial Innitiative, para la producción de energía termosolar en el norte de África, y que respalda la iniciativa Medgrid, para la creación de una gran red de transporte de electricidad entre las dos orillas del Mediterráneo.


A través de sus distintas filiales, posee una dilatada experiencia en proyectos de desalinización y energía en los países árabes tanto en el norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto), como en el Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Qatar). Dada su presencia en los países del norte de África, resulta especialmente interesante conocer su experiencia y perspectivas de cooperación empresarial en el contexto actual de cambio político y social que viven estos países. Germán Bejarano, adjunto al presidente y director de relaciones institucionales de Abengoa, expone la experiencia de su compañía, así como las perspectivas para la cooperación empresarial en la región.
Las empresas del grupo Abengoa tienen una importante presencia en los países árabes ¿podría resumir los principales proyectos que desarrollan en ellos?


En la actualidad, Abengoa tiene una posición de liderazgo tanto en el mercado de desalinización, tratamiento y distribución de agua en países como Argelia y Marruecos, como en el campo de la energía termosolar, participando en el desarrollo espectacular de la misma en Marruecos, Argelia y Emiratos Árabes Unidos. Por otra parte, Abengoa no ha dejado nunca de atender las oportunidades relacionadas con la construcción de líneas de alta tensión, instalaciones eléctricas, estaciones y subestaciones, etc. en prácticamente todos los países de la región.
¿Cómo ha accedido Abengoa a estos mercados?


En Abengoa nuestro planteamiento estratégico consiste en instalarnos de manera permanente en los mercados en los que entramos, por lo que tratamos de valernos de diferentes fórmulas para conseguirlo. No obstante, la asociación con empresas locales bien implantadas en el país y la creación de sociedades a través de las cuales puedas desarrollar proyectos específicos están siendo las fórmulas con mayor éxito.
¿Se plantean su presencia en estos países como una estrategia única para el conjunto de la región o actúan de forma diversa según los países?


Para nosotros cada país representa una cultura y una idiosincrasia diferentes, lo que implica un método de trabajo distinto. Por otro lado, las diferentes legislaciones nacionales obligan a ceñirse a modelos y patrones determinados en cada caso, a los que nos hemos de conformar escrupulosamente.
Tras las revoluciones y movimientos sociales que han experimentado estos países este año, ¿se han visto afectados algunos de sus proyectos? ¿De qué manera?


Es evidente que 2011 ha sido un año en el que estas sociedades han experimentado cambios políticos y sociales de una magnitud desconocida en el pasado reciente. Los proyectos de infraestructuras en los que estábamos participando, o a punto de participar, se han visto ralentizados e incluso desconvocados, en los casos más extremos. Tanto en Túnez como en Libia los proyectos se han visto afectados por la situación particular vivida en estos países.
Como inversores en el desarrollo de sectores básicos como son los de energía y agua estamos convencidos de que estos trabajos han de reanudarse pronto dada la alta demanda social de estos servicios y la necesidad de recuperar, particularmente en el caso de Libia, el nivel de abastecimiento regular de estos bienes. Esperamos, pues, volver a participar en el desarrollo de estos proyectos y reanudar los que estaban ya asignados tanto en Libia como en Túnez.
Esta nueva situación, ¿cree que les va a hacer replantearse su presencia en los países árabes o por el contrario abre nuevas oportunidades? ¿Qué países considera que ofrecen mejores condiciones para futuros proyectos?

No tenemos duda de que el renacimiento institucional de estos países va a reclamar una modernización de infraestructuras y procesos que exigirá una mayor inversión para el desarrollo acelerado de sus economías. Confiamos en que las autoridades que se están situando al frente de los mismos conjuguen el desarrollo de las capacidades locales con las necesarias inversiones exteriores, creadoras de empleo interno, y modernizadoras de sus tecnologías y métodos productivos. Por otra parte, otros países del Golfo no han sufrido cambios ni demoras en sus proyectos, con lo que nuestra actividad no se ha visto alterada. Creemos, por tanto, que va a existir una importante e interesante actividad en la mayoría de los países del área.
En el campo de la desalinización, el negocio de agua de Abengoa tiene una presencia muy fuerte en Argelia ¿podría comentar su experiencia en este país? ¿Qué otros proyectos de desalinización tienen en marcha en países árabes? ¿Cree que es un área de negocio con potencial en la región?

Argelia ha reaccionado con gran rapidez y muy positivamente, intentando dar un mensaje de confianza a los inversores extranjeros. Por parte del Ministerio de Energía o Sonatrach hemos percibido un cambio de actitud en los últimos meses que puede favorecer la imagen y gestión en esta zona.

Actualmente, estamos desarrollando proyectos de desalación en toda la región árabe: en Marruecos estamos licitando Agadir con la ONEP; en Omán, la planta de desalinización de al-Ghubr; en el Emirato de Fujairah, licitamos para construir una desalinizadora y tenemos otros proyectos en Arabia Saudí o Qatar. Asimismo, estamos llevando a cabo una importante apuesta por la tecnología de ósmosis inversa de la que somos líderes en todo el mundo. Este liderazgo nos permite tener expectativas ambiciosas en la zona. De hecho, recientemente hemos decidido reforzar nuestra actividad en la zona del golfo, con la inauguración de una oficina permanente en Abu Dabi.
En el campo de la energía solar este año inauguraron una central híbrida solar-gas en Argelia y en 2010 empezaron a construir una central solar en Abu Dabi para proveer de energía a Masdar. Ambos proyectos han requerido crear consorcios y colaborar con empresas árabes ¿podría comentarnos cómo se han desarrollado estos proyectos?

Los grandes proyectos solares avanzan de acuerdo a sus planes tanto en la planta argelina que está en funcionamiento, como en la de los Emiratos Árabes Unidos, cuya construcción está avanzada. En ambos casos colaboramos con entidades locales y trabajamos en condiciones extremas en cuanto a clima y localización de las plantas, lo que ha requerido un esfuerzo de adaptación de todos importante. El balance de las colaboraciones es muy positivo y estamos haciendo todo lo posible para que los diferentes proyectos sean un éxito.
Abengoa está también colaborando con el proyecto Medgrid para crear una red de transporte de electricidad entre ambas orillas del Mediterráneo ¿sigue adelante este proyecto? ¿ve usted factibles proyectos como Medgrid o Desertec?

La visión de construir grandes plantas de generación eléctrica solar en el norte de África para consumo local y para exportar electricidad a Europa sigue plenamente vigente. Creemos que es una de las muchas formas de explotar el enorme potencial de la energía solar, y ya están en marcha las primeras iniciativas en países como Marruecos y Argelia, a través de planes nacionales de impulso de la energía solar. En Marruecos, por ejemplo, el rey ha apoyado un gran plan solar marroquí cuya primera planta está ahora mismo en fase de licitación. Obviamente la inversión necesaria para hacer esta visión regional una realidad es muy importante, tanto en plantas de generación como en infraestructuras de transmisión, y esto ocurrirá de forma escalonada y gradual en los próximos años y décadas.
¿Qué recomendarían a empresas que quieran implantarse en estos mercados? ¿Cuáles creen que son las claves de éxito en ellos?

Por nuestra trayectoria y experiencia en internacionalización, lo primero que recomendamos es un amplio conocimiento de la zona en que la empresa en cuestión desea instalarse, analizando los riesgos potenciales en función de sus capacidades y recursos. También resulta de gran importancia buscar unos socios adecuados. Cuando hayan tomado la decisión, deben ser conscientes de que en estos países necesitan visiones y esfuerzos a largo plazo y lazos de cooperación de larga duración.

 

 
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